Contaminación: Prevención y Control.


Evaluación del riesgo: persistencia, bioacumulación, toxicidad.

Un problema global: compuestos organoclorados y metales pesados.

Cómo prevenir la contaminación.

Protocolo de actuación para el control de la contaminación.


¿Qué se entiende por contaminación?. A pesar de que se trata de un concepto sujeto a la revisión permanente de la comunidad científica, la mayoría de autores coinciden en señalar a ésta como "la situación creada por la presencia en el ambiente de sustancias o formas de energía, en tal cantidad y con una duración tal de su acción, que son susceptibles de provocar efectos perjudiciales o de causar molestias". La Royal Commission of Environmental Pollution del Reino Unido la define como "la introducción por el hombre en el entorno de sustancias o energías propensas a causar riesgos a la salud humana, daño a los recursos vivos y a los sistemas ecológicos, perjuicio a los bienes e infraestructuras y paisajes, o a interferir con los legítimos usos del entorno" (Kirkwood). Según la OCDE, "la contaminación del medio por el hombre, directa o indirectamente, tiene lugar por la introducción de sustancias o energías en el entorno,  produciendo efectos nocivos en la Naturaleza así como poniendo en peligro la salud humana, dañando a los recursos vivos o interfiriendo su disfrute u otros usos legítimos del entorno" (Reeve).

Evaluación del riesgo: persistencia, bioacumulación, toxicidad.

De los más de 100.000 compuestos sintéticos que se manejan en la industria y el comercio, cuya cifra crece en más de 1.000 nuevos cada año (Kirkwood), un buen número de ellos presentan efectos secundarios, por lo que se les debe someter a test y pruebas que permitan regular su uso. A veces nos encontramos con que varias de esas sustancias pueden estar presentes, intencionada o accidentalmente, provocando efectos dañinos muy por encima de la suma de sus respectivos efectos individuales.

En cada caso se han de valorar las características que permitan evaluar el riesgo que supone el uso de dichas sustancias, para lo cual se han de tener en cuenta los siguientes factores:

  • Estabilidad química de dichas sustancias ante los procesos de biodegradación, concluyendo que si no son degradados por medios biológicos, hablaremos de que tienen una alta persistencia en el medio, tal y como ocurre con un buen número de compuestos organoclorados (PCBs, DDT, lindano, ...), debido, fundamentalmente, al hecho de poseer una elevada estabilidad química, por lo que los seres vivos son incapaces de metabolizarlos.
  • En otros casos las sustancias podrían ser degradadas si se dieran las condiciones adecuadas. Así ocurre con la contaminación por hidrocarburos en los vertidos de petróleo, ya que las fracciones pesadas son altamente persistentes, fundamentalmente por su baja solubilidad en el agua, lo que limita la posibilidad de que los microorganismos puedan utilizarlas como sustrato y consecuentemente puedan degradarlas. Ello se facilita mediante la incorporación del Nitrógeno y Fósforo necesarios para que se den las proporciones adecuadas de nutrientes (la relación ideal C:N:P es, aproximadamente, de 100:10:1). Si la contaminación por petróleo alcanza el suelo, puede ser necesaria además una cantidad extra de oxígeno, así como sustancias tensioactivas, para llevar a cabo el proceso de biodegradación.
     

  • El siguiente factor a tener en cuenta ante un posible contaminante es la bioacumulación , ya que cuando este tipo de sustancias penetran en los seres vivos no son metabolizadas, observándose un efecto multiplicador en la concentración de contaminante (entre 3 y 10 veces el valor de referencia al subir un eslabón en la cadena trófica). Un caso especialmente trágico fue el ocurrido en la bahía de Minamata (Japón) durante los años cincuenta, manifestándose el problema en 1953 a través del envenenamiento masivo de la población por consumo de pescado y marisco contaminado con el mercurio procedente de los vertidos realizados por una fábrica próxima. Murieron decenas de personas y varios cientos enfermaron gravemente.

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  • Por último, la cuantificación de la toxicidad se puede realizar indicando la concentración a partir de la cual se observa un determinado efecto en una cierta proporción de la población expuesta al ensayo.
  • Un problema global: compuestos organoclorados y metales pesados.

    Vemos que aunque la definición de contaminante afecta a un buen número de sustancias o formas de energía, nos vamos a centrar en dos familias de compuestos quimicos que llaman especialmente la atención por su alto potencial de riesgo para el entorno así como para la salud de las personas: En ambos casos, los dos grupos de compuestos constituyen un serio riesgo para el medio ambiente, habida cuenta de que son sustancias altamente persistentes, presentan elevados niveles de bioacumulación y alcanzan elevadísimas cotas de toxicidad. Los efectos ambientales que producen unos y otros dependen de su concentración y de su movilidad entre los tres medios posibles: atmósfera, hidrosfera y litosfera. Mientras el agua moviliza a los contaminantes gracias a su capacidad de disolución (es capaz de movilizar incluso a los contaminantes menos solubles en ella, como ocurre con los hidrocarburos), el aire en cambio transporta la polución en fase sólida (partículas y aerosoles), líquida (nieblas) y gaseosa (vapores).  En cada etapa del transporte, la concentración puede alterarse por transferencia entre fases, dilución e incluso por reconcentración del contaminante. En un medio u otro la dispersión facilita la dilución, pero traslada el problema a otras zonas virtualmente libres de contaminación, por lo que debe hacernos pensar sobre el carácter global del problema, ya que, como es bien sabido, el transporte y reconcentración de un determinado contaminante puede afectar al entorno de zonas expresamente alejadas de los focos donde se realizaron los vertidos. Ya pasó la época en la que se pensaba que la "Dilución es la solución a la polución" (término castellanizado del original inglés "Dilution is the solution to pollution").

    Cómo prevenir la contaminación.

    Cada vez más, se hace necesario que el tratamiento de la contaminación industrial se plantee desde el inicio del proceso productivo, tratando de incorporar el residuo generado a dicho proceso, al objeto de conseguir una máxima rentabilidad con un mínimo impacto, en contra de otras visiones más economicistas que postergan el tratamiento del residuo como algo secundario y después de haber completado el ciclo de producción.
  • En primer lugar, reducir la cantidad de materia prima utilizada para la obtención de una misma cantidad de producto o servicio, con lo cual se generarán también menos residuos. Ello se consigue mediante la introducción de mejoras técnicas en el proceso de producción, así como mediante la implementación de nuevos procesos industriales. Un buen ejemplo de esta segunda situación se ha observado con la introducción de los nuevos envases Pet para la comercialización de agua embotellada, más ligeros y resistentes,  lo que se traduce en la utilización de una menor cantidad de materia prima, reduciéndose así la cantidad de residuo generado.

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  • En segundo lugar, reutilizar las materias primas de modo que éstas cumplan su función el máximo de veces posible por unidad de producto o servicio realizado. Así ocurre con la conversión de los excedentes energéticos de numerosas industrias en energía eléctrica (cogeneración), para ser suministrada finalmente a la red, o con la reutilización para usos agrícolas del agua procedente de las estaciones depuradoras de aguas residuales.

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  • En tercer lugar, se trataría de reciclar los residuos o subproductos de ciertos procesos, utilizándolos como materias primas de otros, lo cual redundaría en el ahorro de recursos y la disminución de residuos. Un caso paradigmático, aunque criticado desde ciertos ámbitos, es el que se propone más adecuado para el tratamiento de los Residuos Sólidos Urbanos, consistente en el compostaje de la materia orgánica por fermentación aerobia e incineración posterior de los residuos sobrantes. Con ello se consigue un triple objetivo: aprovechamiento del residuo una vez transformado en compost, aporte energético extra mediante la incineración de materiales no aptos para el compostaje (con lo que se consigue la valorización de un residuo difícilmente aprovechable) y reducción del volumen de residuos para su posterior eliminación en un vertedero controlado. ¡Cuidado con el tratamiento de la incineración, pues si no se garantiza que se lleve a cabo a la temperatura adecuada pueden generarse dioxinas, altamente contaminantes y especialmente peligrosas!.
  • Por último, insistir en la necesidad de que en el cálculo de costes de los procesos de producción se contemplen partidas económicas relativas a los daños ambientales. Igualmente considerar la iniciativa pública en un sector en el que los recursos para I+D en tecnologías limpias vaya en aumento, ya sea mediante el desarrollo de estrategias que permitan desgravar impuestos a las empresas que utilicen tecnologías no contaminantes o a través de la creación de empresas y servicios que cumplan los requisitos anteriormente expuestos, allí donde no pueda concurrir la iniciativa privada. En fin se trataría de implementar medidas tendentes a que los procesos de producción sean cada vez más limpios y seguros para el medio ambiente.

    Por lo que respecta al consumidor, ya que éste es el que va a recibir el producto o servicio, se exige un mejor conocimiento de la problemática ambiental. Ello supone un apoyo más directo de las diferentes Administraciones Públicas a la implantación de programas de Educación Ambiental en colegios y centros de enseñanza, así como a través de organizaciones y asociaciones sin ánimo de lucro. En fin, se trataría de que el ciudadano sea cada vez más consciente de las implicaciones ambientales que conlleva la utilización de ciertos hábitos de consumo, con el objetivo de que pueda adoptar libremente las medidas necesarias para minimizar el problema de la contaminación por los residuos generados.

    Protocolo de actuación para el control de la contaminación.

    El control de la polución por parte de los Gobiernos, Organismos Oficiales o Agencias de Medio Ambiente implica seguir las pautas adecuadas para una solución eficaz del problema, resumiéndose el posible protocolo de actuación en los pasos que a continuación se describen: En cualquier caso, hemos de tener en cuenta una serie de características comunes, relativas a cualquier plan de muestreo y monitorización, definidas éstas por los siguientes aspectos:
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    © Lorenzo Chicón
    2000-2003