“LA EDUCACIÓN AMBIENTAL Y LA EDUCACIÓN JURÍDICA AMBIENTAL. CONSIDERACIONES BÁSICAS PARA EL TRABAJO  COMUNITARIO.”

 

 

 

Autores:         Lic. Ayli Díaz Bacallao

                        E-mail: adiaz@ucf.edu.cu

 

                        MSc. Yailén Monzón Bruguera

                        E-mail: yailen@ucf.edu.cu

 

 

Centro de Trabajo:    FACULTAD DE HUMANIDADES.

                                   UNIVERSIDAD DE CIENFUEGOS. CUBA

 


ARTÍCULO

 

LA EDUCACIÓN AMBIENTAL Y LA EDUCACIÓN JURÍDICA AMBIENTAL. CONSIDERACIONES BÁSICAS PARA EL TRABAJO COMUNITARIO

 

PALABRAS CLAVE

 

 educación ambiental, educación jurídica ambiental, comunidad, trabajo comunitario

 

RESUMEN

 

El presente artículo ofrece consideraciones en torno a la educación ambiental como instrumento necesario para la gestión del medio ambiente en función del trabajo comunitario. Se parte del supuesto de que la educación ambiental se organiza y desarrolla mediante un enfoque interdisciplinario propiciando en los individuos y grupos sociales el desarrollo de un pensamiento analítico, que permita la formación de una visión sistémica e integral del medio ambiente. En cuanto al papel de la educación jurídica ambiental, se manejan novedosas reflexiones. Se defiende el criterio de que no es suficiente refrendar la obligación que tiene todo ciudadano de conocer las leyes y la correspondiente obligación del Estado en darlas a conocer; se necesita realizar un trabajo, aunque mucho más engorroso y difícil,  para fomentar la educación y concientización a nivel comunitario mediante la participación efectiva de la comunidad en la toma de decisiones y el desarrollo de procesos de autogestión orientados a la protección del entorno y la elevación de la calidad de vida de los seres humanos.

 

 

INTRODUCCIÓN

Es innegable que el origen principal de la problemática ambiental se encuentra en la conducta humana. La falta de información, conciencia y capacidad, se constituyen en las principales causales de la inadecuada respuesta social. No se debe entonces sucumbir a la lógica del progreso a toda costa, y si bien se deben defender los recursos naturales, será para considerar su uso y aprovechamiento en el marco de un proceso de desarrollo que garantice también la disponibilidad de los mismos para las generaciones futuras. Existen varias formas de llevar a cabo esa defensa; un instrumento fundamental; entre otros, es la educación ambiental.

La educación jurídica ambiental  como dimensión de la educación ambiental se presenta en este artículo como uno de los instrumentos básicos para garantizar en el espacio  comunitario el conocimiento, respeto y estricto cumplimiento de la legislación vigente; así como un medio  eficaz para garantizar la participación pública consciente y la afluencia de la opinión ciudadana a los procesos de toma de decisión en materia ambiental.

 

DISCUSIÓN

1. La educación ambiental: Un instrumento de gestión para el trabajo comunitario

 Los  signos de la formación de una conciencia sobre la necesidad de proteger  la naturaleza;  y con ello  la preocupación por desarrollar acciones educativas  con este propósito, empiezan a aparecer en la misma medida que crece el impacto de la civilización humana sobre el medio ambiente y que la problemática ambiental fue haciéndose cada vez más perceptible.  Así nace el término  educación ambiental del cual, los primeros indicios de los que se tienen información  aparecen en la década del 40 en Europa.[1] A tono con la evolución histórica y el desarrollo que ha experimentado el uso de este constructo el concepto de educación ambiental ha ido adecuándose al desarrollo del pensamiento ambiental desde una educación orientada a la  preservación de la naturaleza (década del 60), a la protección del medio ambiente,[2] y  más recientemente al desarrollo sostenible[3].

De hecho, una cuestión que pasa a un primer plano después de la Conferencia de Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo, celebrada en Río de Janeiro en 1992, es la relación medio ambiente-desarrollo, a partir de lo cual la educación ambiental adquiere una nueva dimensión y adecuación temática y conceptual.

En el documento preparatorio del Programa 21 sobre educación, capacitación y toma de conciencia”[4] se plantea: “Una prioridad mayor es la reorientación de la educación hacia el desarrollo sostenible, mediante el mejoramiento de la capacidad de cada país para plantear cuestiones del medio ambiente y el desarrollo en sus programas educativos....”

Incluso en la propia  Agenda 21, en su capítulo 36, párrafo 3, se considera que la “educación ambiental es de importancia crítica para promover el desarrollo sostenible y aumentar la capacidad de las poblaciones para abordar cuestiones ambientales y de desarrollo…”

La tendencia actual de algunas regiones y países -no hay unanimidad mundial-, es reorientar la educación ambiental hacia una educación para el desarrollo sostenible.[5] La política cubana no está ajena a esta tendencia, de hecho en la Ley 81/97 Del Medio Ambiente de la República de Cuba en su capítulo 8 concepto no. 10 se define a la educación ambiental como, “… un proceso continuo y permanente que constituye una dimensión de la educación integral, orientada a que en el proceso de construcción y producción de conocimientos, de desarrollo de hábitos, habilidades, y actitudes, así como en la formación de valores, se armonicen las relaciones entre los seres humanos, y de ellos con el resto de la sociedad y la naturaleza  para propiciar la orientación de los procesos económicos, sociales y culturales hacia el desarrollo sostenible

A  los efectos del presente artículo se asume este concepto pues esta definición expresa el proceso con un carácter de  continuidad  a través de toda la vida del individuo. Además lleva implícito la proyección pasado- presente-futuro y se proyecta al sujeto individual, al sujeto colectivo, (grupos sociales) y a la sociedad. Se declara como dimensión y considera procesos integrados entre sí,  no acciones aisladas o paralelas al sistema educativo,  de manera que sea posible producir cambios en la personalidad del sujeto con una orientación definida hacia el mejoramiento de las relaciones entre el hombre la sociedad y la naturaleza, como condición para reorientar los procesos económicos, sociales y culturales  hacia el desarrollo sostenible.

El propósito de la educación ambiental en cualquiera de las tres vías en que ella pueda desarrollarse [6] es  reconstruir las relaciones de las personas y de los grupos sociales con su medio de vida así como con el medio ambiente global. La misma es esencial para el desarrollo de sociedades responsables. Permite la producción y la difusión de saberes críticos. Favorece el desarrollo  de competencias éticas y estratégicas. Estimula,  orienta y sostiene la acción ambiental, como también se alimenta de esta última, para contribuir a la resolución de los problemas socio-ambientales contemporáneos y a la construcción de un mundo que favorezca la calidad de ser de las personas, de los grupos sociales y de las otras formas de vida relacionadas entre sí. [7]

La actividad de educación que se desarrolle, debe reconocer permanentemente la existencia de experiencias adquiridas de amplia validez para el educando, comprobada en las acciones de su vida, de esa experiencia debe partir la educación para fundamentar su acción y contenidos, ello implica que el proceso de comunicación que se establece debe darse en todas  las direcciones necesarias.

Las acciones educativas, deben expresarse de diversas formas y en todo tipo de actividades. Las acciones educativas son susceptibles de reproducirse siempre que vivan juntas dos o más personas en cualquier tipo de sociedad organizada.[8]  A lo anterior se debe agregar la idea ya expuesta de que la  educación debe ser y darse estrechamente ligada a la comunidad, en su planeación y desarrollo donde debe participar el educando.[9]  De hecho la educación se visualiza hoy  como un proceso de investigación-acción para la resolución de los problemas comunitarios.[10]

Un componente estratégico del proceso para el desarrollo sostenible y que se vincula estrechamente al avance de las investigaciones científicas, lo constituye la educación y la concientización pública en asuntos relacionados con el medio ambiente. Sin dudas, es la comunidad el factor determinante, en última instancia, del éxito de la sostenibilidad. Por ello es evidente que su permanente educación, sensibilización y actualización en estos asuntos resulta crucial. Pero se trata aquí de una educación que no sólo contribuya al incremento de la cultura ambiental de la sociedad y de sus individuos, sino que logre un amplio espíritu de participación de los ciudadanos en la definición, gestión y solución de los problemas ambientales que les rodean. En este sentido es preciso tener en cuenta que:

i.         El concepto de comunidad tiene que ser integrador. Es decir, tiene que incluir a todos los actores, sectores y niveles de la sociedad; niños, jóvenes y ancianos; científicos, administradores, políticos y ciudadanos en general. Hacia todos ellos deben estar dirigidas las acciones de educación ambiental y de concientización.

ii.       Su propósito esencial será transformar de manera positiva la actitud colectiva e individual de los ciudadanos hacia su entorno, convirtiéndolos en factores activos del proceso de implementación, desarrollo, evaluación y perfeccionamiento del manejo integrado de la zona costera.

La comunidad es capaz de investigar y en ese proceso educarse. La acción participativa de la comunidad en el proceso investigación- educación facilita la liberación de su potencial creador y estimula la organización y movilización de sus miembros para la solución de su propia problemática.

La educación para el desarrollo sostenible, para la protección del medio ambiente, se justificará en la medida que se conciba como la suma total de procesos por medio de los cuales una comunidad o grupo social, grande o pequeño, trasmite sus poderes y fines adquiridos con la idea primordial de garantizar su propia existencia y su desarrollo continuo, tanto como la existencia y desarrollo de las generaciones que le sigan.

La participación de la comunidad en su sentido más integral no es solo como respuesta a una movilización convocada, sino como intervención activa en todo el proceso de desarrollo social, desde la identificación de los problemas y necesidades, hasta la consecuente definición y formulación de políticas.

2. La educación jurídica ambiental y el trabajo comunitario. Un acercamiento conceptual

La concepción conservacionista de la educación ambiental está fuertemente arraigada en todo el mundo, incluso en Cuba, y a pesar de que en numerosas expresiones declaratorias se menciona la orientación de la misma hacia el desarrollo sostenible; en la práctica, a través del diseño y ejecución de programas y discursos,  puede apreciarse claramente el sesgo  en el que subyace una concepción de medio ambiente reducido a la naturaleza y consecuentemente el sesgo de la educación ambiental reducida a la protección de la naturaleza. [11]

 Según las fuentes consultadas, la educación jurídica ambiental con un carácter sostenido y formador de una conciencia jurídica, como dimensión de la educación ambiental ha estado ausente en el contexto de los planes y proyectos de educación ambiental tanto a nivel internacional como nacional. Mucho menos entonces se ha trabajado esta dimensión en el marco comunitario.

En la bibliografía consultada no existe ninguna referencia o acercamiento conceptual a lo que debe entenderse como educación jurídica ambiental, sin embargo aventurando un concepto esta puede ser definida como un proceso continuo y permanente que constituye una dimensión de la educación ambiental. Está orientada al conocimiento generalizado de los derechos y de las obligaciones impuestas por ley tanto a las personas naturales como jurídicas que en el proceso de construcción y producción de conocimientos, de desarrollo de hábitos, habilidades, y actitudes, así como en la formación de valores, tienda a la armonización de las relaciones entre los seres humanos, en su relación con la naturaleza para propiciar la orientación de los procesos económicos, sociales y culturales hacia el desarrollo sostenible

Educar a la comunidad en el conocimiento y respeto  a las leyes es vital ya que la importancia del conocimiento y respeto a las leyes estriba en que la vida en sociedad exige de un orden y por tanto de una organización de las actividades y relaciones de cada uno; pero este orden ha de llevarse de una manera impuesta, a todos por igual para cumplir los fines supraindividuales, por lo que la idea de la imperatividad y obligatoriedad van unidos al concepto de Derecho y  la conducta del  hombre queda sometida a él, pues no se puede dejar a la voluntad de cada individuo.

Si bien en una sociedad  futura  pudiera aventurarse  la prevalencia de elementos no coercitivos en la regulación del comportamiento de hombre, lo cierto es que el nivel de desarrollo económico y social, plantea la necesidad de una eficiente infraestructura jurídica. Se puede decir entonces, que el Derecho es la ordenación de la vida humana que de hecho es  esta una vida eminentemente social, en comunidad, cuya ordenación persigue, como ya Ulpiano, jurista romano decía: “conducir a las personas a llevar una vida honesta; no dañar a otro y dar a cada uno lo suyo”

Innumerables son los conceptos que del Derecho podrían exponerse; sin embargo, resulta innecesario pues lo que sí es importante es acotar a los efectos de esta investigación que la vida de una sociedad no la resuelven las leyes por sí solas. Las mejores leyes son inútiles si no van acompañadas de su conocimiento general.  Por ello,  uno de los requisitos es la necesidad de su  divulgación[12] para que las conozcan aquellos a los que van dirigidas y el otro requisito  que se abordará más adelante y que de hecho  calza al de la publicación lo es el de la formación de una educación orientada hacia el  conocimiento de las leyes y la formación a largo plazo de una cultura jurídica.  .

Han pasado siglos desde que griegos y romanos para garantizar el conocimiento de las  leyes solían inscribirlas en cantera o en bronce, para que quedaran  expuestas públicamente, para quienes supieran leer, ilustraran a quienes no tuvieran la posibilidad de enterarse por sí mismos y aunque el método utilizado por griegos y romanos no se aplica,   la   necesidad de poner en conocimiento  de los ciudadanos destinatarios de los actos normativos ha influido en que la  publicidad de las leyes continúe siendo uno  de los más importantes derechos de la sociedad.

 Partiendo de ese  principio debe asegurarse  que las leyes  no resulten sorpresivas, que el país no se entere de la promulgación de una ley sin haber conocido previamente su contenido.[13] Según Bernardo Moreno Quesada[14] para que una ley sea pública es necesario que se  manifieste de forma que pueda ser conocida, por todos y para ello será publicada, en el caso cubano en la Gaceta Oficial de la República.

Son varias las razones para hacer de la publicidad de las normas un requisito para la educación jurídica. Lo más importante consiste en que todos los destinatarios de la ley conozcan sus derechos para ejercerlos, y sus obligaciones para cumplirlas. Aunque los Estados son los encargados de publicar las normas jurídicas  y garantizar su  masivo conocimiento y por su parte los ciudadanos están en la obligación  de conocer dichas leyes, no se debe asumir una actitud pasiva. Hay que  fomentar la educación y concientización en los ciudadanos e inspirar en ellos la observancia del régimen legal existente.

La educación jurídica ambiental  que aspire en un futuro a la formación de una cultura jurídica ambiental[15] debe trabajarse en las comunidades, necesariamente a través de las tres vías de la educación ambiental: las vías formales, no formales e informales. Esta puede materializarse a través  del sistema de educación cubano, pero también a través de las políticas  del trabajo comunitario, el cual debe ser coherente, sistemático, integrador y de amplia participación ciudadana.[16]

Ello puede contribuir a evitar los daños al medio ambiente o a mitigarlos en gran escala; pero fundamentalmente puede lograr que se realice un adecuado manejo y aprovechamiento de los recursos por las comunidades basado en  un conocimiento adecuado de  la infraestructura jurídica creada al efecto.  

Desarrollar un trabajo de educación  ambiental en sentido general y de educación jurídica  ambiental en lo particular, en comunidades implica tener en cuenta una serie de elementos desde el punto de vista metodológico tales como:

i.         Los principios del trabajo comunitario, fundamentalmente los siguientes:

-     Partir de los intereses y necesidades de la propia comunidad.

-     Respetar la diversidad de tradiciones y características culturales que la identifican.

-     Estar basados en valores éticos de cooperación y ayuda,

-     Tener en cuenta la individualidad, se debe llegar de modo directo y personal.

ii.       Objetivos a seguir, los cuales deben estar bien identificados.

iii.      Métodos a utilizar.

iv.      Grupos de incidencia dentro de la comunidad: jubilados, amas de casa, mujeres, etc.

v.        Dimensiones de la Comunidad como forma de organización social: económica, ambiental, de salud, habitacional, socio psicológico, educacional, cultural.

La educación jurídica ambiental en comunidades, a su vez debe estar en función de lograr que dichas comunidades se organicen; esto es, hacer surgir o fortalecer organizaciones que representen los intereses de los pobladores, de modo que adquieran mayor poder y control sobre los recursos naturales de los cuales dependen sus vidas y sobre estas mismas.

CONCLUSIONES

A través del proceso mediante el cual se pretenda inculcar en los habitantes de las comunidades el conocimiento y respeto de las leyes vigentes,  debe darse a conocer  en primer lugar las normas jurídicas que conforman el marco legal vigente en materia de medio ambiente y  también las instituciones e instrumentos de la política ambiental nacional. Atendiendo a las especificidades de cada comunidad, se tendrán en cuenta  aquellas normativas  que estén más cercanas a la realidad  de la comunidad con la que se trabaje. De ahí que en la implementación de la educación jurídica ambiental para casos particulares sea importante trabajar en base al diseño de estrategias [17] que tengan en cuenta las peculiaridades de cada escenario comunitario,  pero sin dejar de abordar  aspectos básicos y generales como la política en cuanto a las estrategias educacionales, los derechos y deberes de las personas naturales y jurídicas que esta contempla y las conductas que son contrarias  a la ley  y que son necesarias educar. Es además necesario que las personas conozcan aquellas regulaciones que garanticen la disciplina en el cumplimiento de las políticas ambientales planificadas y definan las responsabilidades civiles, administrativas y penales en que incurren los implicados. También es imprescindible que se favorezca el conocimiento de las atribuciones, jurisdicción y competencia de aquellas instituciones, órganos y organismos encargados de ejecutar, controlar y aplicar  los principios en los que se basa la política ambiental.

Todo ello garantizará, desde la perspectiva jurídico-educativa en la esfera ambiental, contar con una comunidad preparada para enfrentar los desafíos que el tema de la participación social en los procesos de toma de decisiones ambientales impone.

Bibliografía

Aceves, José L. Estrategias para la Educación Ambiental y capacitación para el desarrollo sustentable. En: http://www.uv.mx/iiesca/revista/SUMA.027.html
Álvarez, Antonio. / Revista Acta Académica. Universidad autónoma de Centro América. En: http://www.uaca.ac.cr/acta/1998may/gtrjhmay.htm
Arias Herrera, Héctor. La Comunidad y su estudio. La Habana, Editorial Pueblo y Educación, 1995.
Belmed T., La Educación como poder. Edit. Trillas, México,1967.
Bernardo y cols . Derecho Civil Patrimonial, 1999.
Biliana Cicin-Sain and R. W. Knecht. Integrated Coastal and Ocean Management. Concepts and Practices. Island Press, Washington, D.C. 1999. p 517
Bustillo, G. y Vargas, L. / Técnicas Participativas para la Educación Popular, México: IMDEC, 1996. 2 T.
Cañizares Acebedo, D. Teoría del Derecho en Cuba. La Habana. --Cuba. Ministerio de Educación Superior: Editorial Pueblo y Educación, 1979.--435p.
Castellano. M y Miranda. V. / Proyecto comunitario "Gente de costa": La educación ambiental comunitaria para el manejo integrado de las zonas costeras en la Bahía de Cienfuegos.
Cicin - Sain B. and R. Knecht. Integrated Coastal and Oceand. Concepts and Practices. Island Press. Washington, D.C. 1998. p 517.
CITMA. Estrategia Ambiental Nacional, La Habana: CITMA, 1997.
CITMA. Estrategia Nacional de Educación Ambiental. La Habana: CITMA, 1997.
Colectivo de autores. Derecho Ambiental cubano.- etal. -La Habana: Editorial Félix Varela: 2000.-300p.
Compendio de Legislación ambiental. Tomo 1.- La Habana: Editorial Félix Varela: 1998.- 245p.
Cruz Sardiñas, Teresa y Vivian Hernández Torres: Marco Político, Institucional y Jurídico de la protección de los recursos marinos en Cuba. La Habana, 1997. se
Díaz, B./ Manejo de los recursos costeros por las comunidades. Perspectivas para su uso en Cuba.-En: Informe de reuniones de trabajo, No. 146, Anexo III, p. 109 (FLACSO, UH), 1999.
Díaz, B. / El enfoque participativo en Ciencias Sociales: una apreciación de los 90.-Centro Nacional Martín Luther King (en Prensa), 1998.
Ellsworth, J.H., H..P. Hildebrand, and E.A. Glover. Canada's Atlantic Coastal. Action Program: A community based-approach to collective governance. Ocean and Coastal Management. 36 (1-3): 121-142. 1997.
García Montero. Guillermo. Mar Caribe, Zonas Costeras y Sostenibilidad. http://www.medioambiente.cu/revistama/articulo3.htm (Fecha de acceso: 23 de Octubre del 2004)
González Novo, Teresita y García Díaz, Ignacio. Cuba: su medio ambiente después del medio milenio. -La Habana: Edit. Científico - Técnica,1998.--210 p.
Ley No. 81/97 del Medio Ambiente. Gaceta Oficial de Cuba, Edición Extraordinaria, 7: 47, 11 de julio de 1997.
Marino Martini, Mauricio. Educación popular e investigación acción participativa para un desarrollo rural desde la praxis. / Mauricio Marino Martín. - Trelew,2000. http://www.naya.org.ar/congreso2000/ponencias/Mauricio_Marino_Martinic.htm
Miles, E.L. Concepts, approaches, and applications in Sea Use Planning and Management. Ocean Development and international Law.20: 1989. - Pág ( 213-238).
Miranda C. E, Filosofía y Medio Ambiente. Una aproximación teórica.-México: Ediciones Taller Abierto: Julio 1997.- 190p.
Novo, María. / Bases Éticas, Conceptuales y metodológicas de la Educación Ambiental. UNESCO- University. En Martha Roque. / La Educación Ambiental: Acerca de sus fundamentos teóricos y metodológicos.
Núñez Hurtado, Carlos. Permiso para pensar. / Carlos Núñez Hurtado. -Buenos Aires: En América Libre, No. 6. Liberarte., 1996. -pp. s/p: Tomado de http://www.ucb.edu.bo/cdc/coordinacion.htm
ONU. Agenda 21, 1992.
PNUMA. Serie de Documentos sobre Derecho Ambiental del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente. / PNUMA-México: No. 1. Julio, [s.n.], 1993. -pp. 16.
PNUMA. Serie de Documentos sobre Derecho Ambiental del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente. / PNUMA-México: No. 3. Julio, [s.n.], 1995. -pp. 16 - 19.
Proveyer, C y González, G. Selección de Lecturas sobre Trabajo Social Comunitario. Impreso en Centro Gráfico Villa Clara, 168p.
Rodríguez,G. Gil,J. Y García,E./ Metodología de la Investigación cualitativa. Pograf, 2002. Pág. 378
Rodríguez, P María. / La divulgación popular del Derecho, 2003.Pág. 21- 36.En Anuario del Centro de investigaciones jurídicas 2003. MINJUS, Pág. 279.
Roque, Martha. / La educación ambiental: Acerca de sus fundamentos teóricos y metodológicos . En http://www.medioambiente.cu/revistama/articulo6.htm En Cuba: Medio Ambiente y Desarrollo. Revista Electrónica de la Agencia de Medio Ambiente Año 1, No.1/2001 ISSN: 1683-8904
Sauvé, Lucié./ Tendencias y desafíos de la Educación Ambiental contemporánea. Material impreso. En memorias del IV Congreso Interamericano sobre el Medio Ambiente- Volumen II Compilador Roger J. Carrillo Castellanos. 1998 Equinopccio, Serie SIMPOSIA, Ediciones de la Universidad Simón Bolívar. Caracas, Venezuela p304-309.
Savard Catherine e Yvan Bretón (Comp). Ciencias sociales y Manejo Comunitario de los Recursos Costeros. Libro de Referencias. IDRC, 1999.
Selección de lecturas sobre Trabajo Comunitario. CIE "Graciela Bustillos" . (eds.) Grupo para el Desarrollo integral de la Capital. 2000. -Paginas (36).
Técnicas de participación. Colección Educación Popular No. 9. centro Martin Luther King, la Habana, 1999
Tecnología y Sociedad. Colectivo de Autores. Gest pag 204. Edit "Félix Varela" La Habana, 1999. Mari Bello Hernández "Hacia los principios de la educación ambiental"
Trejo, Gerardo. / Revista Acta Académica. Universidad Autónoma de Centro En: http://www.uaca.ac.cr/acta/1998may/gtrjhmay.htm
Vargas Laura y Bustillos Graciela. Técnicas Participativas para la Educación Popular. / Laura Vargas y Graciela Bustillos. _Lima: Edit. Alforja, 1985.
Viamonte Guilbeaux, Eulalia. Comentarios acerca de ciertos aspectos jurídicos del manejo integrado de zona costera. / Eulalia Viamonte Guilbeaux. -La Habana: [s.n.], 2000. -- 8p. (Documento Inédito)


NOTAS

[1] Novo, María. / Bases Éticas, Conceptuales y metodológicas  de la Educación Ambiental. UNESCO- University. En Martha Roque. / La Educación Ambiental: Acerca de sus fundamentos teóricos y metodológicos.

[2] La educación ambiental vista como un medio necesario para promover la conservación integral del medio ambiente tomó fuerza a partir de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Humano en Estocolmo (1972), “Se reconoce la educación ambiental como una disciplina independiente y no solo como otra denominación  de la ecología sino que se incorpora a su objeto de estudio el concepto moderno de medio ambiente con sus dimensiones natural, cultural socioeconómico”. Posteriormente fue desarrollada en el Seminario Internacional de Educación Ambiental en Belgrado (1975) y en la Conferencia Intergubernamental de Educación Ambiental en Tbilisi (1977)

[3] Desarrollo Sostenible: La ENEA plantea que el desarrollo sostenible se concibe como un proceso de creación de las condiciones materiales, culturales y espirituales que propician la elevación de la calidad de vida de la sociedad, con un carácter de equidad y justicia social de forma sostenida y basado en una relación armónica entre los procesos naturales y sociales, teniendo como objeto tanto las actuales generaciones como las futuras.

[4]  ONU. Agenda 21, 1992  

[5]  Consideraciones sobre la importancia de la educación ambiental para el Desarrollo Sostenible http://www.monografias.com/trabajos11/problamb/problamb.shtml ( Fecha de acceso: 29 de Octubre del 2004)

[6] La educación ambiental   puede desarrollarse  a través de tres vías fundamentales:

Educación formal: Se caracteriza por ser planificada y controlada por planes estables (planes de estudio), generalmente estatales o aprobados estatalmente, o jurídicamente  refrendados. Es secuenciada, y permanente. Tiene un público homogéneo y relativamente estable. Se refiere fundamentalmente a los procesos de escolarización a todos los niveles (ENEA,97 : 23)

Educación no formal: son  procesos educativos planificados, que poseen un carácter específico y diferenciado. Pueden ser o no secuenciados y controlados, y generalmente son dirigidos a públicos heterogéneos y no estables. Es el caso de las actividades extradocentes y extraescolares, las que se realizan en los parques, en las instituciones especializadas, científicas y culturales, así como los procesos educativos comunitarios. (ENEA, 97:23)

Educación informal: Es un proceso educativo espontáneo que resulta de la interacción del individuo con su entorno y que ocurre independientemente de la planificación institucional y familiar. Puede ser incluso cualquier hecho fortuito que ejerza una influencia educativa.

Es una tendencia en el contexto latinoamericano, considerar las actividades de los medios de difusión masiva como parte de esta modalidad. (ENEA, 97:23)

[7] Sauvé, Lucié./ Tendencias y desafíos de la Educación Ambiental contemporánea. Material impreso. En memorias del IV Congreso Interamericano sobre el Medio Ambiente- Volumen II Compilador Roger J. Carrillo Castellanos. 1998 Equinopccio, Serie SIMPOSIA, Ediciones de la Universidad Simón Bolívar. Caracas, Venezuela p304.

[8] Belmed T., La Educación como poder. Edit. Trillas, México,1967

[9] Aceves, José L.  Estrategias para la Educación Ambiental y capacitación para el desarrollo sustentable. http://www.uv.mx/iiesca/revista/SUMA.027.html  ( Fecha de acceso: 23  de abril de 2003)

[10] Sauvé, Lucié./ Tendencias y desafíos de la Educación Ambiental contemporánea. Material impreso. En memorias del IV Congreso Interamericano sobre el Medio Ambiente- Volumen II Compilador Roger J. Carrillo Castellanos. 1998 Equinopccio, Serie SIMPOSIA, Ediciones de la Universidad Simón Bolívar. Caracas, Venezuela.  P.307.

 

[11] Roque, Martha. / La educación ambiental: Acerca de sus  fundamentos teóricos y metodológicos . En http://www.medioambiente.cu/revistama/articulo6.htm En Cuba: Medio Ambiente y Desarrollo. Revista Electrónica de la Agencia de Medio Ambiente Año 1, No.1/2001 ISSN: 1683-8904

 

[12] Divulgación Jurídica significa revelar, publicar, difundir, anunciar, propagar contenidos jurídicos con la finalidad de que la ciudadanía obtenga conocimientos que le permitan el acatamiento y respeto de las leyes y su utilización. Entiéndase también asociado al término Publicidad

[13] Álvarez, Antonio. / Revista Acta Académica. Universidad autónoma de Centro  América. En: http://www.uaca.ac.cr/acta/1998may/gtrjhmay.htm

[14] Bernardo  y cols . Derecho Civil Patrimonial 1999

[15] En la bibliografía consultada no existe ninguna definición de cultura jurídica ambiental, sin embargo si existe la definición de  cultura jurídica o cultura de la legalidad y se le denomina así al  conocimiento generalizado de los derechos y de las obligaciones, así como de las prácticas y costumbres a las que se les atribuyen  en algunos sistemas de derecho una función razonable y relevante en la vida colectiva. También ha sido definida por el libro Derecho Ambiental Cubano como “el sistema de valores socialmente dominantes, sobre lo justo y lo injusto de una determinada acción u omisión, resultado no solo de la costumbre y del grado de instrucción, sino además de los intereses económicos y sociales prevalecientes en ese momento”

[16] Entendida esta como el proceso en el cual la sociedad civil forma parte activa, conciente y creadora de las decisiones que  afectan su entorno ambiental y social y en función de alcanzar una adecuada calidad de vida y de sustentabilidad.  Esto implica la incorporación activa en la dinámica del quehacer cotidiano, la elaboración de alternativas para la resolución de problemas de la comunidad, la motorización de procesos de información y sensibilización hacia el resto de la comunidad, el conocimiento y cumplimiento de los deberes y derechos de los ciudadanos y el fortalecimiento de las formas organizativas como instrumentos de participación. Según Vivian,  La participación debe ser entendida como la intervención activa en todo el proceso social, desde la identificación de necesidades, la consecuente definición y formulación de políticas, hasta la ejecución, pasando por la implementación y control del desarrollo de la actividad en torno a dichas políticas.

[17] Documento principal, donde se plasmen de manera concreta y operativa su política en materia de medio ambiente y desarrollo sostenible y constituye un elemento básico para el trabajo de gestión ambiental.

El objetivo principal de una estrategia de educación ambiental es concretar un plan para promover y desarrollar la educación ambiental de una manera sistemática en un período de tiempo definido. Por lo general, una estrategia de educación ambiental es un documento que (i) define los propósitos de la educación ambiental (ii) ofrece un marco conceptual para la educación ambiental (iii) identifica sectores y grupos claves, y (iv) define un plan de actuación para integrar la educación ambiental en estos sectores.

Muchas estrategias de educación ambiental intentan: cambiar o desarrollar políticas, cambiar o desarrollar estructuras y procesos sociales/institucionales, cambiar o desarrollar conocimientos y entendimientos, formar y capacitar. Esencialmente, una estrategia es un plan de actuación que desarrolla la capacidad social para afrontar los problemas de medio ambiente y promover una mejoría en la calidad de vida.  http://www.gencat.es/mediamb/cnea/viiicnea/tilbury.pdf

 

Volver atrás

Volver a la Página Principal