"CONSIDERACIONES SOBRE EL ESTADO AMBIENTAL DE LOS ARRECIFES CORALINOS CUBANOS"


CARIDAD CARRODEGUAS*, GUSTAVO ARENCIBIA**, NORBERTO CAPETILLO **

* CENTRO DE INVESTIGACIÓN E INFORMÁTICA DEL DEPORTE

cary@inder.co.cu

** CENTRO DE INVESTIGACIONES PESQUERAS - MIP

gustavo@cip.telemar.cu
norberto@cip.telemar.cu

 

RESUMEN

En la actualidad los arrecifes coralinos constituyen uno de los ecosistemas más amenazados y es de conocimiento internacional las alteraciones a que están sometidos y Cuba no ha estado al margen de esta degradación, que desde 1983 se ha venido observando por este colectivo de investigadores. Por ello en el presente trabajo se recogen algunos ejemplos concretos de deterioro (blanqueamiento, banda blanca, banda negra, oportunismos algal y manejo inadecuado) en diferentes sectores de la plataforma marina como consecuencia de impactos humanos y los cambios climáticos, siendo el factor de la elevación de la temperatura el de mayor influencia en estos organismos altamente sensibles. El método de muestreo utilizado ha sido el de Dustan 1987, lo cual ha permitido comparar dos arrecifes ubicados en el Norte de La Habana (Playa Baracoa) y Norte de Ciego de Avila (Cayo Media Luna).

PALABRAS CLAVES: arrecifes coralinos, deterioro, blanqueamiento, banda negra, impactos humanos.

INTRODUCCIÓN

El objetivo principal del presente trabajo no es solo exponer las condiciones en que se encuentran nuestros arrecifes, sino también llamar a la reflexión sobre la necesidad real de mitigar los impactos negativos que el hombre con su actuación genera sobre ellos.

Mucho se ha escrito sobre los arrecifes coralinos, pues se consideran entre las comunidades biológicas más antiguas del mundo (con cerca de 500 millones de años), por su importancia en la producción íctica y de otras especies de interés comercial, en la protección del litoral, valores estéticos y artesanales. Pero el hombre en su afán de explotar los recursos no se ha detenido a pensar verdaderamente la forma de proteger a este ecosistema tan complejo, diverso y vulnerable (Loya, 1972 y Goreau, 1979). Se habla bastante de cambios climáticos globales, desarrollo sustentable, manejo integrado de la zona costera y otros muchos términos de moda, pero se dice poco de la contaminación ambiental y de la explotación indiscriminada o manejo inadecuado de los recursos.

Es conocido por la comunidad científica la decoloración de corales, la que ha sido reportada en áreas específicas de algunas formaciones arrecifales a nivel mundial como en Jamaica (Goreau, 1964, 1967; Goreau et al., 1973 y 1979, los cayos de La Florida (Jaap, 1979 y 1985), Bahamas (Dustan, 1987), Venezuela, Costa Rica, Panamá, Colombia (Ramírez et al., 1985), Belice (Paterson, 1995), Australia, Indonesia, Islas Galápagos y Tailandia (Williams y Williams, 1988), México (Carrodeguas, 1995), Cuba (Carrodeguas et al., 1995a, 1996, 1999 a y b ), Australia, India, Omán, Vietnam, Singapur; Sumatra, Indonesia, Islas Fidji y Salomón (Wilkinson, 2000) Como causa del fenómeno se citan varios factores, tales como: la incidencia de la luz ultravioleta, grandes fluctuaciones de la temperatura del mar con relación a la media de la época y región, hipersalinización, efectos de contaminación, sedimentación o altas concentraciones de sólidos suspendidos (turbidez). La acción de alguno de los efectos mencionados, provocan la muerte de las algas zooxantelas, las cuales viven en simbiosis con los corales apartándoles sus bellos colores (azul, amarillo, violeta, anaranjado y carmelita), absorben los nitratos, los fosfatos y el dióxido de carbono segregado por los pólipos y mediante la fotosíntesis producen oxígeno y sintetizan los glúcidos y las proteínas que los corales necesitan para vivir. Por ello la decoloración se traduce como muerte de las colonias, si no se logra restablecer su equilibrio original.

MATERIALES Y MÉTODOS

Los muestreos se realizaron mediante buceo autonómo, a través de transectos lineales isobáticos de, aproximadamente, 50 metros de largo, evaluándose cobertura y vitalidad de Dustan, (1987), combinada con abundancia relativa (Suárez, et al. 1989). Todos los datos se anotaron en tablillas de PVC. Se colectaron algunos macroorganismos, se fijaron adecuadamente y fueron procesados bajo microscopio estereoscópico y clasificados hasta el taxon inferior posible, de acuerdo con la bibliografía consultada y que cita a Deichmann (1936), Taylor (1960), Zlatarski y Martínez (1982), Soule y Kleppel (1988), Littler et al (1997), Gordon et al (1995), García y Alcolado (1996) y Chopin et al. (1999).

Se determinaron los principales tensores ambientales, entre los que se encuentran: turbidez, sedimentación, temperatura (se midieron en superficie con un termómetro de copa y en fondo con una consola de buceo y una computadora de pulsera respectivamente) y oportunismo algal.

En el muestreo de 1999 en el arrecife de Playa Baracoa se tomaron muestras de sedimentos para determinar su contenido orgánico, los cuales fueron procesados en el laboratorio. Para carbón orgánico (C.Org.) se aplicó la metodología de Ballinger y Mc Kee, (1971 y 1975) y para el nitrógeno orgánico (N.Org.) FAO (1975 con modificaciones). Todas las determinaciones se realizaron por triplicado

RESULTADOS Y DISCUSIÓN

Según investigaciones realizadas la temperatura debe ser lo más estable posible para el bienestar de la fauna marina, con oscilaciones entre los 25°C a 28°C por encima de estos valores resultan peligrosas, e incluso letales para algunos invertebrados. (Internet, 2000).Tomando en cuenta esta afirmación queremos hacer una observación. Nuestro colectivo desde 1983 cuenta con información sobre el fenómeno de blanqueamiento coralino, porque la dinámica de nuestro trabajo nos ha facilitado poder muestrear en diferentes regiones de la plataforma marina cubana (Fig. 1). Todas estas observaciones las fuimos anotando y correlacionando con parámetros abióticos, y en todos los casos cada vez que se elevaban las temperaturas, se reforzaba el efecto blanquecino en los corales, siendo de mayor intensidad en la costa Norte de Pinar del Río, donde se observó el fenómeno por primera vez en Cuba en 1983 (Norte de Cayos de La Leña, Norte de los cayos Levisa, Inés de Soto y Jutias), inmediatamente nos dimos a la tarea de ver por qué sucedía esto, (Carrodeguas et al.. 1995a). Después de recopilar datos climáticos y de conversar con especialistas que habían correlacionado afectaciones climáticas específicamente durante eventos ENOS (EL Niño Oscilación Sur), con diferencias de presiones y estas a su vez con las migraciones o arribazones de especies de interés económico como la langosta comercial (Hernández y Puga, 1995 ), planteamos nuestra teoría del blanqueamiento ligado a altas temperaturas (Carrodeguas et al.. 1995a, Carrodeguas, et al., 1999a y Capetillo et al., 1997) lo cual ha sido corroborada por Paterson, (1995) y Wilkinson,(2000).

Se correlacionaron los datos de temperatura de una serie de investigaciones ejecutadas en la plataforma marina cubana, información satelitaria (datos de la estación satelitaria AVHRR de GEOCUBA de los satélites NOAA 11 y 12 1995 y NOAA 1997 a y b) así como las específicas obtenidas durante los muestreos y las del trabajo de Gutiérrez et al., 2000 donde deja constancia del patrón general de este parámetro en el archipiélago cubano, al analizar series cronológicas de 33 años. Se confirma además que la región Noroccidental muestra temperaturas medias promedios más cálidas que en el resto de las áreas, con valores de 26.25°C y 29.08°C durante los meses de invierno y verano respectivamente. En el periodo comprendido entre 1966-1999 la variación térmica extrema osciló entre 24.74 °C y 30.06 °C para esta zona y además es permanente la presencia de un núcleo de altas temperaturas al norte de la provincia de Pinar del Río asociado a un extenso giro anticiclónico. Este núcleo tiene la característica de ser bastante estable a diferencia de otros núcleos de menores temperaturas asociados a giros ciclónicos que se han observado (al Norte de la Habana, al Sur del Banco de Cayo Sal, al Norte de Caibarién, al N de Gibara y al Sur de la Isla de la Juventud) en diferentes épocas del año y abarcando desigual espacio tanto en longitud como en la latitud.

La temperatura media promedio (28.14°C) en la Región Nororiental es ligeramente la más fría de la costa norte en la temporada de verano, mientras que en el período invernal (27.05 °C) es la más cálida.

En la costa sur existe una gran estabilidad térmica de las aguas, a diferencia de la norte, las áreas entre sí, poseen temperaturas similares durante todo el año ( 28.61 °C).

Wilkinson,2000 en la Conferencia Magistral impartida en el V Congreso de Ciencias del Mar planteó que en los años 79, 83, 95, 97-98 producto de los eventos ENOS (niño o niña como suelen llamarse) se produjo un intenso blanqueamiento y mortalidad de corales de más de 1000 años a nivel mundial. Enfatizó además que el 57% de los arrecifes están en peligro, 11% destruidos. El 20% de los arrecifes del Caribe se han destruidos y que en los próximos 10 años, se perderá el 14 % de la biomasa arrecifal y 20 años después 20%. Esto da la medida del grave peligro que amenaza a estos ecosistemas tan importantes para el buen funcionamiento de las cadenas tróficas marinas.

Localización Geográfica de los arrecifes
Fig. 1 Localización Geográfica de los arrecifes

Arrecife de Baracoa

La temperatura ha sido el parámetro que ha provocado mayor estrés en los corales de este arrecife, registrándose temperaturas extremas en los muestreos de agosto de 1995 ( 29º C en fondo y 31º C en superficie) y 1998 (30º C en fondo y 32º C en superficie), con una liberación de mucus generalizada (expulsión masiva de zooxantelas) y su consiguiente blanqueamiento, en 1998 el agua se sentía muy caliente, los días fueron extremadamente claros y con poco viento. Según Wilkinson (2000) el año 1998 fue catalogado como el más fuerte de Eventos ENOS por su intensidad y duración ocasionando un blanqueamiento generalizado.

Como resultado general del monitoreo se constató el deterioro progresivo del ecosistema arrecifal, mediante censos comparativos (1995-1999) las especies más vulnerables al blanqueamiento, banda blanca y banda negra fueron: Acropora palmata, A. cervicornis Montastrea annularis, M. Cavernosa, Diploria strigosa, Agaricia agaricites, Millepora alcicornis M. complanata, Gorgonia flabellum y G. Ventalina (Carrodeguas et al., 1995).

Queremos destacar que en un reconocimiento al arrecife en noviembre de 1998 el 65% de las colonias de Millepora alcicornis y M. Complanata se habían recuperado, no sucediendo lo mismo con Acropora palmata el cual estaba totalmente muerto y recubierto por algas Corallinales costrosas, filamentosas (Oscillatoria submembranacea) y pardas, siendo las dominantes las Dictyotales representadas por las especies Dictyota mentrualis y D. Pulchela.

En cuanto al oportunismo, se destacaron algas, zoantídeos (Palythoa caribaerum), moluscos y esponjas incrustantes. Las algas pardas (Dyctyota menstrualis) y las rojas del orden Corallinales ( especies incrustantes) han cubierto en su totalidad a las colonias de Acropora palmata y a los corales cerebros (Montastrea cavernosa y Diploria strigosa).

Atendiendo a los análisis de los muestreos del 1995 a 1997 (Fig. 3) ha habido un deterioro paulatino del arrecife, el cual ha sufrido dos períodos intensos de cambios bruscos de temperatura ocasionados por Eventos ENOS, el de 1995 y el de 1998, siendo la especie más afectada Acropora palmata con un 70% de muerte masiva de las colonias, al ser colonizadas por algas costrosas, filamentosas y otras macroalgas, dominando las Dictyotales tóxicas, estas últimas de un 7.31% (1995) aumentaron a un 14% en 1999. (Fig. 2, 3 y 4)

En el muestreo de 1999 se determinó el epifitismo de los dinoflagelados tóxicos, Gambierdiscus toxicus y Prorocentrum lima, en cinco géneros de macroalgas encontrándose las mayores densidades de G.toxicus ( 1254 cél.g-1 ) en Dyctyota menstrualis y las de P. lima ( 1650 cél.g-1) en Briothamnium triquetrum. (Carrodeguas et al, 1999) . Estas especies de algas unicelulares están relacionadas con la producción de ciguatoxinas, según reportes de Bomber et al., 1988 y Tosteson et al, 1988. Se realizaron encuestas en el poblado de Baracoa en esta época reportándose cerca de 6 casos de intoxicaciones, producto de la ingestión de pescado ciguato. También durante el muestreo se observó muchos dedalillos (Linuche spp.) en la columna de agua. Estos celenterados segregan sustancias tóxicas produciendo irritación en la piel.

Figura 2
Fig. 2 Vitalidad de los corales del Arrecife de Baracoa en 1995


Fig. 3 Vitalidad de los corales del Arrecife de Baracoa en 1997


Fig. 4 Vitalidad de los corales del Arrecife de Baracoa en 1999


Atendiendo a los resultados de los sedimentos pueden considerarse como estabilizados y de buena calidad (Norma Cubana, 1987 ), según los valores medios de nitrógeno orgánico ( 0.13 y 0.17 % ) carbón orgánicos (0.48 y 1.36 %) encontrados en las dos estaciones con valores inferiores a 0.2 % para nitrógeno y 4.0 % para carbón orgánico, respectivamente.

Estación

N. Org. %

C. Org. %

Baracoa 1

0.13

0.48

Baracoa 2

0.17

1.36

TABLA 1 Valores de Carbón Orgánico y Nitrógeno Orgánico
(Muestreo de Agosto 1999)

No obstante hay que señalar que estos sedimentos son arenosos y que por su granulometría no atrapan, por lo general, gran cantidad de materia orgánica en su seno, y es característico que presente valores más bajos a los reportados. La estación 1 está ubicada en el arrecife frontal profundo y la 2 en el arrecife costero (detrás del Puesto de Guarda Fronteras)

Arrecife de Cayo Media Luna

Desde 1984 se tiene información general de este arrecife (ubicado al NW de Cayo Guillermo, provincia de Ciego de Avila), el cual gozaba de perfecta salud. En 1990 con los estudios de los grupos insulares y zonas litorales con fines turísticos, se visitó, así como entre 1992-1994 mediante colaboración entre el CIEC (centro de Investigación de Ecosistemas Costeros del CITMA) y el CIGCT (Centro de Investigaciones de Geodesia, Cartografía y Teledetección del ICGC) se realizan varias investigaciones, entre las que se destaca el Mapa Ecoturístico de los fondos de Cayo Guillermo (Carrodeguas y Zamora, 1994), donde se propone a este arrecife para la práctica de snorkeling, actividad que aún se realiza por la Marina Puerto Sol, a pesar de la perdida total de la estética.

A partir de agosto de 1995 se establece un sistema de muestreo homogéneo (Dustan, 1987 y abundancia relativa de Suárez et al., 1989), con el objetivo de poder comparar la información. En este muestreo se observó ciertas afectaciones en el arrecife, (Fig. 5) entre las más significativas el blanqueamiento coralino, y el inicio de cubrimiento de algas tóxicas (Dictyotales), las especies más impactadas estaban representadas por Acropora palmata, A. Cervicornis, Millepora complanata y algunos corales cabeza (Montastrea cavernosa y Diploria strigosa) en ese muestreo se detectó exceso de mucus en el agua, lo que demuestra la expulsión de las algas zooxantelas y ha sido reportado en otras regiones del archipiélago cubano (Carrodeguas et al.1995 a y b, Carrodeguas et al.1996, Puga y Hernández 1996, Capetillo et al. , 1997 y Carrodeguas et al., 1999 a y b)

En los muestreos del arrecife de Media Luna en 1995 y 1997 se encontraron dinoflagelados tóxicos, destacándose Garbierdiscus sp. y Prorocentrum sp. (clasificados por Delgado), epifitando a Dictyota mentrualis y a Stypopodium zonale.

En el monitoreo de 1999 (Fig. 7) el estado de deterioro del arrecife era alarmante, se observó una sedimentación excesiva, proliferación de algas filamentosas verde azules (Oscillatoria submembranacea y Lyngbya sp.), algas pardas (Dictyota mentrualis, D. cervicornis y D. pulchela) y grandes colchones de las alga verdes Microdyctium marinum y Cladophora catenata (alga cesped), creciendo sobre las colonias muertas de Acropora palmata, Millepora alcicornis y M. complanata. El cubrimiento algal era de un 70 %, tanto encima de los corales como en el substrato rocoso, lo cual evidencia la fuerte competencia de las algas por el espacio.

Entre otras observaciones se destacan el cubrimiento de corales por el hidrocoral Millepora alcicornis, así como por Palythoa caribaerum. A parte del blanqueamiento, banda blanca y banda negra en los escleractínios, también se detectó afectaciones similares en los gorgonáceos, sobre todo muchas especies de Gorgonia flabellum y G. Ventalina carcomidas y decoloradas, destacándose las enfermedades de aspergiliosis y banda negra, sí como el oportunismo algal, que en esta zona es muy fuerte, datos del Proyecto GEF/PNUD (1997), el informes de línea base ambiental para la construcción del viaducto Guillermo-Santa María de Carrodeguas et al. ,1999 es ocasionado por un enriquecimiento de nutrientes, específicamente Alcolado (1999) plantea el incremento de los niveles de fosfato provenientes de las bahías de Los Perros y de Buena Vista. Similares afectaciones del incremento de las algas ha sido reportado para la gran barrera por McCook, L. 1999

Al analizar la composición de los foraminíferos típicos de complejos arrecifales antillanos someros y de aguas cálidas en este arrecifes se observa una disminución de las especie Archaias angulatus, Discorbis roseus y Asterigerina carinata, lo que denota cierto deterioro. (Carrodeguas et al., 1999 c)

En los arrecifes de Playa Baracoa y Media Luna no se observaron de la familia Caetodontidae, lo cual según Thomas et al., 1988 denota alteraciones en el ecosistema arrecifal.

Figura 5
Fig. 5 Vitalidad de los corales del Arrecife de Media Luna en 1995


Figura 6
Fig. 6. Vitalidad de los corales del Arrecife de Media Luna en 1997


Figura 7
Fig. 7 Vitalidad de los corales del Arrecife de Media Luna en 1999


En cuanto a la estética, el ecosistema ha perdido condiciones, pues la mayor parte de los corales están muertos, quedando solo su armazón calcáreo, cubiertos por sedimentos y algas. A nuestro juicio en este arrecife han actuado una serie de factores, creando sinergismo, entre los que se encuentran: cambios climáticos globales (aumentos de las temperaturas), como consecuencia de la influencia del fenómeno "El Niño", acción antrópica (influencia del pedraplén de Cayo Coco-Guillermo) y de las actividades de snorkeling que realizan diariamente la Marina Puerto Sol.

Consideraciones generales sobre el estado de los arrecifes cubanos

El deterioro de los arrecifes coralinos cubanos ha sido ocasionado por una serie de factores entre los que se encuentran: contaminación orgánica o enriquecimiento por nutrientes, uso de artes de pesca activos (chinchorro) que degradan los fondos, sedimentación, enfermedades de los corales y organismos asociados, pandemia del erizo negro (Diadema antillarum), depredación por parte del hombre de algunos herbívoros (peces, caracoles y estrellas de mar), incrementándose el crecimiento de las algas, las cuales compiten por el espacio con los corales (oportunismos algal) y actividades marítimas, y de buceo contemplativo sin regulaciones.

Por los inventarios realizados en las diferentes zonas de la plataforma se observa un deterioro generalizado de nuestros cuerpos coralinos (arrecifes de parches, cretas arrecifales y arrecifes frontales), siendo las mayores afectaciones en la ZONA "C": (norte de Pinar del Río, ZONA "B" (sur de Pinar del Río, La Habana, Matanzas y Cienfuegos), Zona "D" ( Norte de las provincias de: Matanzas, Villa Clara, Sancti Spiritus, Ciego de Avila y Camagüey) Zona "A" (Golfos de Ana María-Guacanayabo y archipiélagos Jardines de la Reina).

En cuanto a la zona Norte de las provincias orientales, los mayores daños observados se deben aun mal manejo de los recursos coralinos, como ocurre en el arrecifes y pastos marinos de Playa Maguana (norte de Baracoa, Guantánamo) donde de forma furtiva los buceadores han extraído corales, moluscos y exterminado prácticamente a las estrellas de mar (Oreaster reticulata), lo cual ha ocasionado una explosión de algas que cubren el 70% del arrecife. Difiere este comportamiento en la costa sur de la Península de Guanahacabibes (zona protegida catalogada como reserva ecológica) y muy en particular en el Polo de buceo " María la Gorda", donde se lleva a cabo un control estricto de las actividades de buceo por parte del personal especializado.

Entre otras consideraciones de posible oportunismo de algunas especies, no queremos pasar por alto el incremento del molusco Coralliophila abbreviata en algunos arrecifes de las, regiones Noroccidental (Cayo Levisa, Cayo Inés de Soto y Cayo Jutias) y Suroccidental (Punta Francés, Punta del este, Cayo Avalos). Se sabe que el hábitat de esta especie es típica de zonas arrecifales, pero debe hacerse un estudio sobre sus poblaciones, pues los buzos de algunos sitios plantean que cuando se concentran en grandes cantidades dañan de forma rápida el tejido y el esqueleto de los corales. También hemos observados en los arrecifes del norte de Villa Clara (Cayo Francés, Cayo Borracho, Cayos Caimanes) grandes poblaciones de cáncer de mar encima de gorgonáceos, formando verdaderos amasijos, sobre todo en las especies de Pseudopterogorgia acerosa, Pseudopterogorgia americana, Pterogorgia anceps, lo cual pudiera afectar el proceso de alimentación de estos filtradores. Todo esto debe ser objeto de estudio.

En los últimos dos años hemos observado cierta recuperación de las especies de Diadema antillarum, en algunos arrecifes, aunque esto requiere una evaluación cuantitativa de sus poblaciones.

La única vía de poder lograr la recuperación de los arrecifes es mediante la eliminación de las causas que crearon la ruptura de su estabilidad ecológica, pues no se puede rehabilitar hasta tanto no se eliminen o mitiguen los factores limitantes (elevación de las temperaturas, extracción de organismos indiscriminadamente, buceo sin planificación adecuada, contaminación, resuspensión de los sedimentos, y altas tasas de materia orgánica, lo cual crea la explosión de algas y organismos oportunistas que compiten por el espacio con los corales). Sabemos que la temperatura es difícil de controlar, pero por lo menos debemos tratar de no crear sinergismo mediante la contaminación, o mal manejo de los recursos coralinos.

CONCLUSIONES

REFERENCIAS

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