Para conseguir su efecto limpiador los productos que se emplean en el hogar contienen diversas sustancias químicas. Estas sustancias pueden ser de dos tipos:
Componentes activos. Son las sustancias que tienen acción limpiadora o ayudan en la limpieza. Cada uno de ellos tiene una acción determinada en el proceso de limpieza.
Excipientes y otros componentes. Son sustancias que no tienen una acción directa en la limpieza, pero están presentes en los productos para mejorar algunas de sus características y facilitar su venta. Los más importantes son:
Perfumes y aromas. Aunque no limpien directamente, pueden ayudar a encubrir los olores de la suciedad o de algunos ingredientes activos.
Cloruro de sodio. La sal común se emplea como espesante en detergentes para el lavado de vajillas. Permite que el producto tenga la viscosidad adecuada para su empleo sin necesidad de aumentar la cantidad de componentes activos.
Agua. El componente más abundante y más barato de los productos líquidos. se emplea como vehículo disolvente de los compuestos activos.
Colorantes. Como los aromas, no tienen propiedades limpiadoras, pero su importancia es crucial, permitiendo que los productos adquieran colores atractivos para su venta al público.
Carga. La integran las sales de calcio que se incluyen en algunos productos de limpieza. En las pastas limpiadoras, tiene un efecto abrasivo.