La contaminación del agua causada por la actividad humana, como los procesos de limpieza generados en el hogar, es un fenómeno ambiental de importancia. Se inicia a principios del siglo XIX para transformarse en un problema generalizado, a partir de la revolución industrial ya que los procesos de producción a gran escala requieren la utilización de grandes volúmenes de agua para las transformaciones químicas necesarias y los productos derivados de estos son vertidos a cauces naturales, (ríos, lagos, arroyos,...) con desechos contaminantes.
La contaminación del agua se produce a través de la introducción directa o indirecta en los cauces o acuíferos de sustancias sólidas, líquidas o de energía calórica, entre otras. Esta contaminación es causante de daños en los organismos vivos del medio acuático y además supone riesgo para la salud de las personas y de los animales.
Las alteraciones que puede presentar el agua son:
Físicas: Color, olor, sabor, temperatura, materiales en suspensión, radiactividad, espumas y conductividad.
Químicas: pH, oxígeno disuelto (OD), materia orgánica biodegradable, nitrógeno total, fósforo total, aniones (cloruros, nitratos, nitritos, fosfatos, sulfuros, cianuros, fluoruros), cationes (sodio, calcio y magnesio, amonio, metales pesados), compuestos orgánicos persistentes.
Biológicas: bacterias coliformes, virus, animales, plantas, microorganismos diversos.